lunes, 17 de noviembre de 2008

Estoy pensando que..

he nacido en un tiempo en que la mayoría hubo perdido la creencia en esa idea de Dios, por la misma razón que sus mayores la habían tenido: sin saber por qué. Y entonces, porque el espíritu humano tiende a criticar porque siente, la mayoría ha elegido a la Humanidad como sucedáneo de aquella idea. Pertenezco, sin embargo, a esa especie de humano que está siempre al margen de aquello a lo que pertenece, no ver sólo la multitud de la que se es, sino también los grandes espacios que hay al lado. Por eso he abandonado a Dios tan ampliamente.
A quien como yo, así, viviendo no sabe tener vida, ¿qué le queda sino, la renuncia por modo y la contemplación por destino? No sabiendo lo que es la vida religiosa, ni pudiendo saberlo, porque no se tiene fe con la razón; no pudiendo tener fe en la abstracción del hombre, ni sabiendo siquiera qué hacer de ella ante nosotros, nos quedaba, como motivo de tener alma, la contemplación estética de la vida. Y, así, ajenos a la solemnidad de todos los mundos, indiferentes a lo divino y despreciadores de lo humano, nos entregamos fútilmente a la sensación sin propósito, cultivada con un epicureísmo sutilizado. A lo absurdo. Al desasosiego más humano.
[adaptación libre del desasosiego]

jueves, 13 de noviembre de 2008

El sol...

Sun is shining, the weather is sweet, yeah
Make you wanna move your dancing feet now
To the rescue, here I am
Want you to know, yall, can you understand?
When the mornin gather the rainbow, yeah, yeah
Want you to know, Im a rainbow too now
To the rescue, here I am
Want you to know, yall, can you, can you, can you understand?

domingo, 9 de noviembre de 2008

m.l.OUh [Utopía, ideología y el problema de la realidad]

Un estado de espíritu es utópico cuando resulta incongruente con el estado real dentro del cual ocurre.
La incongruencia es siempre evidente por el hecho de que semejante estado de espíritu, en la experiencia, en el pensamiento y en la práctica, se orienta hacia objetos que no existen en una situación real. Sin embargo, no deberíamos considerar como utópico cualquier estado de espíritu que es incongruente con la inmediata situación y la trasciende (y, en este sentido, se «aparta de la realidad»). Sólo se designarán con el nombre de utopías aquellas orientaciones que trascienden la realidad cuando al pasar al plano de la práctica, tiendan a destruir, ya sea parcial o completamente, el orden de cosas existente en determinada época.
Al limitar el significado del vocablo «utopía» a ese tipo de orientación que trasciende la realidad y que, al mismo tiempo, rompe los lazos del orden prevalente, se establece una distinción entre los estados de espíritu utópicos y los espirituales. Puede uno orientarse hacia objetos ajenos a la realidad, que trascienden la existencia real -y, sin embargo, seguir siendo capaz de realizar o conservar el orden de cosas existente. En el curso de la historia, el hombre se ha ocupado con más frecuencia de los objetos que trascendían el alcance de su existencia que de los que eran inmanentes a ésta, y, a pesar de esto, las formas reales y concretas de la vida social se han edificado sobre la base de estados de espíritu «ideológicos», incongruentes con la realidad. Semejante orientación incongruente se volvió utópica sólo cuando tendió, por añadidura, a destruir el orden prevalente. Por tanto, los representantes de cierto orden no han asumido en todos los casos una actitud hostil hacia las orientaciones que trascendían el orden existente.
Más bien se han esforzado en controlar las ideas y los intereses trascendentales dentro de una situación dada, intereses e ideas que no era posible realizar dentro del orden prevalente, y en reducirlos a la impotencia, de tal suerte que se concretaran al mundo que se halla más allá de la historia y de la sociedad, donde no podrían afectar el status quo.
Las utopías trascienden también la situación social, pues orientan la conducta hacia elementos que no contiene la situación, tal como se halla realizada en determinada época. Pero no son ideologías, es decir, no son ideologías en cuanto logran por una contraactividad, transformar la realidad histórica existente en algo que esté más de acuerdo con sus propias concepciones. Para un observador que tenga un concepto relativamente objetivo de ellas, esta distinción teórica y meramente formal entre las ideologías y las utopías, parece entrañar escasa dificultad. Sin embargo, es difícil determinar concretamente lo que, en determinado caso, es utópico y lo que es ideológico. Tenemos que enfrentarnos aquí con la aplicación de un concepto que entraña valores y modelos. Para ello, es preciso participar en los sentimientos y en los motivos de los partidos que luchan por dominar la realidad histórica.
Por el hecho de que la determinación concreta de lo que es utópico procede siempre de cierta etapa de la existencia, es posible que las utopías de hoy se conviertan en las realidades de mañana: «las utopías sólo son a menudo verdades prematuras», (Les utopies ne sont sourent que des vérités prématurées, Lamartine). Quien pone a una idea el marbete de utópica, es generalmente el representante de una época pasada. Por otra parte, el presentar las ideologías como ideas ilusorias, adaptadas al orden presente, es generalmente una tarea a la que se dedican los representantes de un orden de existencia que se halla aún en proceso de gestación. El grupo dominante está siempre de acuerdo con el orden existente, que determina lo que se debe considerar como utópico, en tanto que el grupo ascendente que está en pugna con las cosas tales como son, es el que determina lo que debe considerarse como ideológico. Otra dificultad -la de definir exactamente, en determinada época, cuál es la ideología y cuál la utopía- resulta del hecho de que los elementos utópicos e ideológicos no aparecen aislados en el proceso histórico. Las utopías de las clases ascendentes se hallan a menudo, en gran parte, impregnadas de elementos ideológicos.
Sólo cuando la concepción utópica del individuo se adueña de corrientes de pensamiento que ya existían en la sociedad y las expresa, sólo cuando se remonta a la visión original del grupo, y cuando tal concepción se traduce en acción, sólo entonces un nuevo orden de existencia lanza un reto al orden vigente.

Ay.. paciencia.

... La única diferencia entre un loco y yo, es que el loco cree que no lo está, mientras yo sé que lo estoy

lunes, 3 de noviembre de 2008

Todo lo demás

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[parecia el cielo porque estabas conmigo
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todavia soy tu amigo pero te deseo el bien,
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o lo que quieras,
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pero por lo que mas quieras no me pises los zapatos de piel]
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te preste un corazon loco, que se dobla con el viento y se rompe

lunes, 29 de septiembre de 2008

Rizoma

"La vida siempre me pareció ser como una planta que extrae su vitalidad de su rizoma; la vida propiamente dicha de esta planta no es pues visible, pues yace en su rizoma. Lo que se hace visible por encima del suelo no se mantiene sino un único verano, luego se marchita. (…) Aparición efímera. Cuando se piensa en el devenir y en el desaparecer infinitos de la vida y de las civilizaciones se saca una impresión de vanidad de vanidades; pero personalmente nunca he perdido el sentimiento de la perennidad de la vida bajo ese eterno cambio. Lo que vemos es la floración – y ésta desaparece – pero el rizoma permanece”
Jung
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Un rizoma no comienza y no termina, siempre está en el medio, entre las cosas, es un ser-entre, un intermezzo. El árbol es filiación, pero el rizoma es alianza, únicamente alianza. El árbol impone el verbo “ser”, pero el rizoma tiene por tejido la conjunción “y … y …y…”. En esta conjunción hay fuerza suficiente para des-enraizar el verbo ser (….). Entre las cosas, no designa una relación localizable y que va de uno a otro, y recíprocamente, sino una dirección perpendicular, un movimiento transversal que lleva uno al otro, arroyo sin comienzo ni fin, que corroe sus orillas y toma velocidad entre las dos.

lunes, 8 de septiembre de 2008

Georges Bataille: del erotismo a la muerte [y lo contrario]

Sobre todo a partir del romanticismo y de ciertas vanguardias poéticas del siglo veinte, se ha extendido la idea de que la práctica de la poesía tiene mucho que ver con el desastre de la lógica. Con esta idea se sobrentienden otras no menos sugerentes como, por ejemplo, la confianza en el poder alternativo, de desvío y composición, propio de la palabra poética o, a un mismo tiempo, la confirmación de la existencia singular de una lógica única, rígidamente racional y arrogante. Esta serie de suposiciones no siempre han sido tan útiles como se pretende, y no es difícil encontrar casos, como sucede con los poemas de Tristán Tzara (1896-1963), en que el momento constructivo de los textos ha tendido a ser borrado por las lecturas de una crítica que a menudo se mueve por grandes palabras o argumentos brillantes más próximos al cliché que a la lectura atenta. Tan lejos de los códigos representativos del realismo convencional como de la mera arbitrariedad compositiva o de formas de provocación tan fáciles como inofensivas, la escritura de Georges Bataille corre, entre otros, el riesgo de una incomprensión que no es casualidad cuando, como aquí pasa, la puesta en crisis de la lógica se vincula estrechamente a un cuestionamiento de la lógica de la crítica dominante.
La obra poética de Georges Bataille puede ser definida como un conjunto de gestos transgresivos en presencia del sentido y del sujeto, una negatividad de base entre el enfrentamiento y la correlación. La imaginación poética como búsqueda dolorosa, que es la verdadera búsqueda, se nos ofrece en los poemas de Georges Bataille en un estado puro. La imagen trasciende el enigma, su definición, y se ve sucedida por una eficacia nueva no exenta de violencia. Violencia que al ejercerse, en primer lugar y principalmente, consigo mismo, convierte a la lectura en un riesgo, devolviéndola así a su función originaria. Pero ¿se trata en efecto de imágenes? Los poemas de Georges Bataille tejen una compleja red sobre la experiencia de lo imposible, de la que su poesía no es más que su expresión soberana. Por eso, la poesía de Georges Bataille es el más peligroso de todos los bienes. Esta poesía no se concentra ni se transparenta: si seduce es justamente porque no se deja traspasar, se reserva sin más. Georges Bataille propone una escritura que, como lógica que se excede y se niega, como lógica del desastre, no termina en la frontera de la destrucción. O, mejor dicho, no termina porque es siempre comienzo, búsqueda, un errar y un error, el errar del error: un juego del dolor en las palabras.

"Crecí muy solo y desde que tengo memoria sentí angustia frente a todo lo sexual. Tenía cerca de 16 años cuando en la playa de X encontré a una joven de mi edad, Simona [...]"

"..me acosté a sus pies sin que ella se moviese y por primera vez vi su carne “rosa y negra” que se refrescaba en la leche blanca. Permaneci- mos largo tiempo sin movernos, tan conmovidos el uno como el otro. De repente se levantó y vi escurrir la leche a lo largo de sus piernas, sobre las medias. Se enjugó con un pañuelo, pausadamente, dejando alzado el pie, apoyado en el banco, por encima de mi cabeza y yo me froté vigorosamente la verga sobre la ropa, agitándome amorosamente por el suelo. El orgasmo nos llegó casi en el mismo instante sin que nos hubiésemos tocado; pero cuando su madre regresó, aproveché, mien- tras yo permanecía sentado y ella se echaba tiernamente en sus brazos, para levantarle por atrás el delantal sin que nadie lo notase y poner mi mano en su culo, entre sus dos ardientes muslos."

G. Bataille, Historia del ojo.

El juego poético de Georges Bataille, no es tanto una referencia metafórica como una forma concreta de conocimiento y desconocimiento. El conocer no significa progresar, como afirmaba René Descartes (1596-1650), desde lo conocido a lo desconocido, seguro y lineal, sino que avanza entre las escaramuzas de la luz y las sombras, caprichosa pero insalvable. El pensamiento no puede ir de lo conocido a lo desconocido porque, con la escritura, le fallan, una a una, las bases más firmes del conocimiento mismo: realidad, sujeto, abstracción ideal, represión de lo corporal, identidad, etc. La poética de Georges Bataille, en su certeza, cede ante los indicios de una inestabilidad, tan perceptiva como existencial, que el poema asume y nos ofrece para seguir conviviendo con este.

Y es justamente desde este estallido del significado por la acción erótica del significante, cuando se proyecta una luz incierta, que no figura imágenes pero ilumina de pronto las superficies. Su gratuidad, que para nada sirve, articula un discurso que se resiste a la interpretación, que se rebela contra la razón instrumental, progresiva, característica del poderoso, del hermeneuta agudo, del propietario de la verdad.
Soledad
El pulgar en el coño
el cáliz sobre los senos desnudos
mi culo ensucia el mantel de los altares
mi boca implora oh cristo
la caridad de tu espina.

martes, 29 de julio de 2008

FOUCAULT: LA ÉTICA COMO SUBJETIVACION [Primera parte]

Entre los años l976 y l984, Michel Foucault trabajó en sus dos últimos volúmenes sobre Historia de la sexualidad, y otros ensayos y conferencias que giraron todos alrededor del tema de la ética de la subjetivación. Pero para escribir esta obra reenfocó completamente su trabajo como él mismo indica al comienzo del segundo volumen de la mencionada obra. ¿Qué cambios se operaron en su pensamiento? En primer lugar, Foucault aduce que el poder no es el objeto principal de sus investigaciones. Declaración bastante sorprendente si se tiene en cuenta que desde Vigilar y castigar hasta el primer volumen de la Historia de la sexualidad todos sus escritos, entrevistas y conferencias habían girado en torno al tema de las relaciones de poder, siguiendo así, según sus propias palabras, la genealogía nietzscheana. En este último período que suele denominarse "ético" del pensamiento de Foucault él focaliza su objetivo en tres campos: 1) Los juegos de verdad, 2) los juegos de poder, 3) las técnicas de subjetivación. Es este último aspecto el que le interesa en su último período, y el que nos interesa resaltar en este artículo. En segundo lugar, hay una autocrítica en la que cuestiona el estudio nietzscheano del poder como enfrentamiento, como belicosidad. Esta autocrítica se encuentra en sus lecciones Genealogía del racismo. "Está claro que todo lo que hice en el curso de los últimos años se inscribía en el esquema de lucha-represión, y que es ésto lo que he tratado de hacer funcionar hasta ahora, que me veo obligado a reconsiderar, ya porque en toda una serie de puntos este esquema esté aún insuficientemente elaborado, ya porque creo que las mismas nociones de represión y de guerra deben de ser considerablemente modificadas, o, en último término abandonadas. En todo caso creo que se las debe reconsiderar mejor". (Foucault, l992, p. 31) Ahora va a atender al poder como "gobierno", y va a distinguir entre gobierno de cosas (tecnología), gobierno de hombres (política de estado) y gobierno de sí mismo (la ética). Esta triple división de los gobiernos aparece en el artículo La gouvernementalité. (La gubernamentalidad). En tercer lugar, hay también una nueva valoración de la Ilustración. Ello para cuestionar las simplificación posmoderna de Lyotard y en respuesta, por adelantado, a las críticas de Habermas. Desde luego, no se trata de los contenidos de la Ilustración sino de lo que Foucault denomina una "ontología del presente". Nuestro autor piensa que Kant se planteó esta pregunta ¿Qué somos nosotros en este momento? Pregunta que puede ser reiterada en cada presente y que conduce a la ontología del presente. En la misma línea de pnesamiento iluminista, Foucault destaca que no se puede criticar a la razón en términos absolutos, totalitariamente. En cambio, lo que es necesario es cuestionar la racionalidad de los códigos dominantes de la cultura, la racionalidad que sirve a efectos de dominación y sujeción de los seres humanos. Escribe Foucault: "Caracterizaré el ethos filosófico propio de la ontología crítica de nosotros mismos como un test histórico práctico de los límites que podemos superar y así como un trabajo que efectuamos nosotros mismos sobre nosotros mismos como seres libres". (¿Qué es la ilustración?, Poster, 1990, 311). Estos tres cambios, son supuestos necesarios para entender el viraje foucaultiano hacia la ética de la subjetivación. Foucault comienza señalando que el "cuidado de sí" se convirtió en el principio básico de razonabilidad ética y al mismo tiempo en una condición necesaria de la vida filosófica y en la forma de acceso a la filosofía. Foucault se refiere a los filósofos griegos del siglo IV antes de Nuestra era (aNe), a los estoicos, epicúreos e incluso cirenaicos. En su programa de investigación también estaba proyectado un estudio sobre la técnica de subjetivación en el Cristianismo, la cual aparentemente llegó a escribir pero no a publicar. De hecho el título de la obra era Las aventuras de la carne. Foucault distingue entre una moral como código y una moral que tiende a una ética. En la moral como código no es importante la práctica de la subjetivación. En cambio, en la ética lo decisivo es la subjetivación. Mas en los códigos morales también se suponen unas prácticas de subjetivación, por ejemplo el cristianismo. Parece, en Foucault, más bien una cuestión de énfasis, esto es, le interesa destacar no los códigos morales, que en realidad no cambian mucho, sino más bien las técnicas de subjetivación. Foucault responde a quienes veían en su teoría de las relaciones de poder un determinismo donde la libertad brillaba por su ausencia. La ética se convierte en el núcleo central de la filosofía, y tanto la una como la otra son definidas como elucidación de las técnicas de subjetivación. "La filosofía es el conjunto de los principios y las prácticas con los que uno cuenta y que se pueden poner a disposición de los demás para ocuparse adecuadamente de uno mismo o del cuidado de los otros". (Hermenéutica del Sujeto, Fondo de Cultura Económica) Foucault había criticado la moderna filosofía del sujeto, pero en este período ético va hablar y escribir insistentemente de la subjetivación. Por eso escribe: "El sujeto no es una sustancia. Es una forma y esa forma no es siempre la mismo..., lo que interesa es precisamente la constitución histórica de esas formas diferentes del sujeto en relación con el juego de la verdad". (HmM, l994) En otras palabras, el sujeto de la modernidad que Foucault criticaba era un sujeto ya constituido, un sujeto estático, pero ahora de lo que se trata es del dinamismo por el cual el sujeto se constituye a sí mismo, es decir, de un proceso de subjetivación. "De la idea de que el sujeto no nos es dado, pienso que se deriva una consecuencia práctica: tenemos que crearnos a nosotros mismos como una obra de arte". (Dreyfus, 1990) Foucault habla de la sustancia de la ética en el sentido de aquello que en el ser del sujeto está abierto a una transformación histórica. Y es la libertad práctica la que nos invita a esta transformación. Es la posibilidad de dar un "nuevo impulso, lo más vasto posible, a la obra inacabada de la libertad". (HmS, p. 213) Es, como comenta John Rachjman,la libertad "como manera de escoger una manera de ser". (Rachjman) La sustancia ética para los griegos son los placeres (aphrodisia), para el Cristianismo esa sustancia ética es el deseo. Foucault explica esta sustancia ética ampliamente:
"El individuo circunscribe la parte de sí mismo que constituye el objeto de la esta práctica moral; define su posición en relación con el presente que sigue, se fija cierto modo de ser que valdría como realización moral de sí mismo y para hacerlo así obra sobre sí mismo, se empeña en conocerse, se controla, se experimenta, se perfecciona, se transforma". (Uso de los placeres, p. 35)

martes, 8 de julio de 2008

Dos eximios escritores. Filósofo uno. [no es fácil dar con sus libros, pero están]

El antagonismo radical entre los hombres se delata en la manera como los unos, al hablar del placer, despegan hacia la metafísica y los otros resbalan hacia la fisiología.

Alejo Carpentier.

Llego a preguntarme a veces si las formas superiores de la emoción estética no consistirán, simplemente, en un supremo entendimiento de lo creado. Un día, los hombres descubrirán un alfabeto en los ojos de las calcedonias, en los pardos terciopelos de la falena, y entonces se sabrá con asombro que cada caracol manchado era, desde siempre, un poema.

jueves, 26 de junio de 2008

Si dios existe, ese es su problema.

La paradoja de la existencia del mal si hay Dios sigue sin resolverse
Libre albedrío, razones incomprensibles o karma, algunos de los intentos de adaptación
El problema del mal en el mundo considerando que hay un Dios supuestamente omnipotente y benevolente resulta difícil de afrontar. La paradoja es antiquísima pero, en la actualidad, ha sido revisada en algunos medios especializados. Los creyentes buscan ahora sus respuestas en la ciencia, en las inabarcables razones del Creador o en el karma, por ejemplo. Sin embargo, siguen sin encontrar una solución que convenza a los no creyentes y los sustraiga a su pesimismo laico: para ellos, las evidencias del inmenso dolor del ser humano, e incluso de los animales de la Tierra, no dejan lugar a dudas.
El problema del mal o Paradoja de Epicuro consiste, para la filosofía de la religión, en la contradicción que surge al combinar la existencia del mal y del sufrimiento en el mundo con la existencia de un Dios omnisciente, omnipresente, omnipotente y omnibenevolente.
Es decir, que el problema del mal emana de la suposición de que un Dios omnisciente y todopoderoso debería ser capaz de arreglar el mundo según sus intenciones. Como el mal y el sufrimiento existen, puede parecer que Dios quiere o permite que existan, por lo que no sería perfectamente bueno, o no sería omnisciente porque no se percata de todo el sufrimiento del mundo, o no es todopoderoso ya que no puede arreglar el mundo para eliminar de raíz el mal.
En los últimos meses diversos artículos en distintos medios se ocuparon de los enfoques de este problema. Por un lado, en la revista The Global Spiral apareció un artículo firmado por el teólogo Arthur Gianelli en el que éste proponía generar una nueva teodicea (una explicación de Dios) que estuviese basada en los postulados de la ciencia contemporánea, y que, desde ellos, permitiera comprender la existencia del mal en el mundo.
Por ejemplo, señala Gianelli, dado que la ciencia nos dice que el universo está compuesto por infinitas posibilidades en el espectro entre el mal absoluto y el bien absoluto, Dios podría haber creado criaturas libres, significativas, cuya libertad no podría tocar. Por tanto, estas criaturas podrían vivir cualquiera de esas posibilidades.
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Karma y culpa universal
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El Pew Forum, por su parte, publicaba recientemente un artículo en el que se comparaba la consideración del mal de cristianos y budistas, llegando a una extraña conclusión: que la culpa parece universal.
En dicho artículo, Daniel Burke explicaba que si un desastre natural golpea a los Estados Unidos, enseguida aparece la siguiente pregunta: ¿por qué Dios ha permitido que esto ocurra?
Por el contrario, en Birmania, país principalmente budista y que ha sufrido recientemente los efectos de un devastador ciclón que se cree ha costado la vida a más de 100.000 personas, la gente señala al karma como causa segura de tan enorme mal.
Pero, ¿qué es el karma? Para doctrinas como el budismo, el hinduismo o el jainismo, el karma sería una energía metafísica (invisible e inmensurable) que se deriva de los actos de las personas. En concreto, la población de Birmania (país en el que más del 80% de la gente es budista), cree que el ciclón Nargis fue consecuencia de las medidas tomadas por los militares del país contra los monjes budistas el pasado otoño, señaló la profesora de antropología Ingrid Jordt, de la Universidad de Wisconsin-Milwaukee, que anteriormente fue monja budista en Birmania.
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Teólogos y científicos
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Segú Jordt, la palabra karma a menudo no se entiende bien, confundiéndose en occidente con el concepto de “destino”. Pero, en realidad, en sánscrito este término significa “acción”, y hace referencia a aquellos actos que generan un destino, y no al destino en sí mismo. Un eco distante de esta idea de acción que genera desgracias, señala Burke, podría encontrarse en las peroratas de aquellos líderes cristianos estadounidenses que han relacionado los atentados del 11-S contra las Torres Gemelas de Nueva York, así como el Huracán Katrina, con la inmoralidad sexual imperante en Nueva York y en Nueva Orleáns respectivamente. En otra línea, un artículo que se ha ocupado recientemente del problema del mal es el escrito por Peter Singer, profesor de bioética de la Universidad de Princeton, para The Guardian. Singer comenta en él las discusiones que, hace unos meses, el científico mantuvo con el teólogo Dinesh D'Souza en la Universidad cristiano-evangélica de Biola, en California. Para Singer, el teólogo no fue capaz de dar una respuesta convincente y definitiva a la pregunta de por qué en el mundo hay tal cantidad de dolor y sufrimiento, habiendo, según los cristianos, un Dios todopoderoso y omnisciente.
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Argumentos cristianos
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Los cristianos, según Singer, responden a esta contradicción con la explicación del libre albedrío: Dios nos concede este regalo y, por tanto, Él no es responsable del mal que ocasionamos. Pero esta respuesta falla cuando se habla, por ejemplo, del sufrimiento que generan los desastres naturales. Por otro lado, explica Singer, los cristianos intentan justificar el dolor humano afirmando que todos los humanos son pecadores y, por tanto, pueden tener un destino horrible. Pero, señala el científico, ¿qué pasa en el caso de los niños que aún no han cometido pecado alguno? Entonces, los cristianos acuden al pecado original que han heredado todos los habitantes del planeta, el pecado de Adán y Eva, y Singer se pregunta ¿por qué han de sufrir por dicho pecado también los animales, como ocurre en realidad? En la discusión con D'Souza, éste señaló, en primer lugar, que dado que los humanos viviremos felices eternamente en el cielo, el sufrimiento del mundo es menos importante de lo que sería si nuestra vida en este planeta fuera la única que tendremos. A esto, Singer contestó que, aún desde la perspectiva de la eternidad, el mundo podría ser mejor sin dolor o, al menos, sin tanto dolor. Cierto es, escribe el autor, que quizá necesitemos algo de sufrimiento para apreciar la felicidad, pero no tanto como el que tenemos en la Tierra.
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Fe ciega y pesimismo laico
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El segundo argumento de D'Souza fue el siguiente: dado que Dios nos ha dado la vida, no nos encontramos en situación de quejarnos si ésta no es perfecta. Si la vida es en sí un regalo, afirmó, no podemos problematizarnos si no es exactamente como quisiéramos. Como respuesta, Singer señaló que, entonces, a aquellas madres que, mientras están gestando a sus hijos, les da por consumir drogas o alcohol sin tener en cuenta los daños que pueden ocasionarle a los fetos, no se les debe juzgar. Por último, escribe Singer, D'Souza, “como hacen muchos cristianos cuando son presionados”, acabó cayendo en la argumentación de que no deberíamos esperar comprender las razones de Dios por crear el mundo tal y como es. Para Singer, la evidencia ante nuestros ojos hace pensar que es más plausible creer que nadie ha creado este mundo. De cualquier forma, los pensadores llevan milenios intentando superar la paradoja del mal si existe Dios.
Escribió Epicuro en el siglo III antes de nuestra era: “O bien Dios quiere quitar los males y es incapaz de hacerlo, o puede hacerlo pero no quiere; quizás ni quiere ni puede, o tal vez quiere y puede. Si quiere pero no puede, es débil, lo cual no concuerda con su carácter; si puede pero no quiere, es envidioso, algo que también está en desacuerdo con él; si no quiere ni puede, es tanto débil como envidioso, y por lo tanto no es Dios, pero si quiere y puede, que es lo único que resulta apropiado para Él, ¿de dónde vienen entonces los males?, o ¿por qué no los quita?"

domingo, 22 de junio de 2008

Guau!, sospecho que he quedado sin palabras hasta tu siglo pasado. Bella tuya

Para ver bailar voy a un club
mientras muerdo el limón
de un gin tonic usado... en tu cadera,
no me digas que voy a tener que ir
a ver a tu grupo del siglo pasado,
en la bombonera.
Hay días para quedarse a mirar,
hay días en que hay poco para ver,
hay días sospechosamente Light,
hay un deseo que pido siempre que pasa un tren.
Para ver bailar voy a un club mientras muerdo el limón
de un gin tonic usado... en tu cadera,
todo bien porque voy a comer como un rey
en tu agencia de coches usados … entre colegas.
Hay días para quedarse a mirar,
hay días en que hay poco para ver,
hay días sospechosamente Light,
hay un deseo que pido siempre que pasa un tren.
También hay un deseo que pido siempre, que pasa un tren.
Hay un deseo que pido siempre, que pasa un tren

domingo, 15 de junio de 2008

jueves, 12 de junio de 2008

Desde 'La lengua Popular': Soy tuyo.

Me gusta desarmarme arriba tuyo
me gusta demasiado ensuciarte
besar tu flor, inmediata, besarte atrás y adelante.
Me gusta tanto que me encante,
que quiero hasta la locura,
desarmarme en el vaivén de tu cintura,
y remar sobre tu espalda y naufragarte.
Soy tuyo, con mi mayor convicción,
soy tuyo con toda la fuerza de mi corazón,
que es tuyo, y como cada pensamiento mío,
es tuyo , soy tuyo.
Soy tuyo, con mi mayor convicción,
soy tuyo con toda la fuerza de mi corazón,
que es tuyo, y como cada pensamiento mío,
es tuyo , soy tuyo.
'Andrecito Chalamaro'

viernes, 23 de mayo de 2008

Mayo francés

Soyez réalistes, demandez l'impossible ..

martes, 20 de mayo de 2008

Pasado-Presente

Pasado
Hoy nos cuesta creer que en el año ’50 Argentina construyó un caza bombardeo que competía en calidades con el mejor avión norteamericano, y el mejor avión ruso. El “Sabre 86” y el “Mig 15”: era el Pulqui 2. Por supuesto los odios y las presiones internacionales han sido tan grandes para impedir el desarrollo nacional, que en el año ’56 cuando hubo que comprar aviones de combate, la famosa revolución libertadora compró los “Gloster Meteor” ingleses, infinitamente inferiores al Pulqui 2. Ese dinero que tendría que haber alimentado la fábrica, para construir 24 o 36 aviones, fue a parar a los ingleses. ARGENTINA ANTES DEL AÑO '55 LLEGO A SER EL 4to PAIS DEL MUNDO EN TECNOLOGIA AERO-ESPACIAL, HASTA SE HABLO DE UN TRANSBORDADOR CONSTRUIDO POR INGENIEROS ARGENTINOS EN Y PARA ARGENTINA. En la fábrica militar de aviones trabajaban 10.000 técnicos e ingenieros de todas las especialidades... desde la metalurgia a combustibles, electrónica, aleaciones, etcétera etcétera. Bueno, Menem terminó de romper el plan aeronáutico argentino, entregando gratis al primer consorcio armamentista del mundo, la Lockheed-Martin, la fábrica. Es más: le pagamos nosotros a ellos para que mantengan nuestros aviones. Argentina aventajaba a Brasil, no solamente en petróleo, sino también en aviación. Le sacaba muchos cuerpos de ventaja. Cuando Argentina había construido el Pulqui en el 50, y el Pampa en los años 80, los brasileros habían llegado con un avioncito turbo hélice que se llamaba Tucano. La Fábrica Militar de Aviones (FMA) fue inaugurada el 10 de octubre de 1927 y está situada en la provincia de Córdoba, Argentina. La superficie cubierta de la planta creció desde los 8.340 m² en su origen hasta los 240.000 m² que tiene en la actualidad. El 18 de julio de 1928 se da fin a la construcción y comienza los ensayos en pista del primer avión de fabricación nacional: el Avro 504, un aparato de escuela equipado con un motor Gnome de 100 HP. Tenía una velocidad de 140 Km/h y autonomía de vuelo de 2 horas. Estuvo a cargo de la Dirección General de Aeronáutica. Fue privatizada en el gobierno de Carlos Menem y desde 1995 pertenece a LMAASA (Lockheed Martin Aircraft Argentina SA, filial de Lockheed Martin Corporation). Según los términos de la privatización LMAASA lo operará por 25 años, pudiendo ser renovado por dos períodos de 10 años. El 23 de Octubre de 2007 se firmaron 3 contratos que preveen el traspaso al estado el dia 31 de diciembre del 2008 Lockheed Martin Corporation al tomar control de la FMA se adueño de la patente de más de 100 proyectos de aviones diseñados por ingenieros argentinos de toda índole (militares, vuelos comerciales, etc), incluso la del Pampa, vanguardia mundial en tecnología aeréa hecha en suelo argentino y por científicos argentinos, hoy el Pampa lleva el nombre de la mega corporación.
Presente
Hace unos meses, se inauguró en Australia otra “tontería” Argentina... un reactor de alta sofisticación, un reactor nuclear para investigaciones científicas. Es decir, es un súper reactor, mucho más sofisticado y refinado que cualquiera de los simples reactores de generación eléctrica. Allí trabajaron durante 4 años 80 u 90 ingenieros y físicos nucleares argentinos. Ese reactor fue ganado por licitación a las mejores y mayores empresas de construcción atómica del mundo. La General Atomic de Estados Unidos, la Siemens, la otra empresa francesa que construye submarinos nucleares, etcétera, etcétera. Nadie sabía quiénes lo habían construido.
P. Solanas,
Conferencia en la Facultad de Matemáticas de la
Universidad Nacional de Córdoba
[Noticia del 14 de agoosto de 2006]: Ya funciona en Australia el reactor nuclear argentino A las 23:30 hora de Australia, 10:30 en la Argentina del domingo 13 de agosto, el reactor alcanzó por primera vez el estado crítico, el momento en que después de ser cargado el combustible nuclear, produce los primeros neutrones. El estado de criticidad es el hecho más significativo en la vida de un reactor nuclear. Este reactor tiene por objeto la investigación y la fabricación de radioisótopos. Este reactor estará entre las tres fuentes de neutrones de mejor desempeño en el mundo.", dijo Ian Smith, director ejecutivo de la Organización de Ciencia y Tecnología Nuclear Australiana (ANSTO). Las aplicaciones en medicina nuclear, nanotecnología y biotecnología son innumerables. La Argentina no sólo es un país nuclear, sino que es uno de los países que lideran el dominiode las tecnologías nucleares al punto de haberse convertido en uno de los principales exportadores de tecnología nuclear y sus derivados, a través de la empresa INVAP (por citar algunos, la venta de reactores a Perú , Egipto , Argelia y Australia).

viernes, 16 de mayo de 2008

Milo Manara: El último héroe Surreal, hasta Breton daría su bendición.

Aquí Manara bien ilustra la historia de la humanidad, básicamente una sucesión de sexo y violencia.

Surreal, surreal...

Tanto que a veces pienso en concebir mi profesión como una gran orgía freudeana. Ahora no tengo de surreal más que los gritos desesperados de Dalí en su Gala. Yace ya Magritte más allá del cerebelo y sus arquetipos, todas las vías nerviosas q abordan el cerebelo y su paleo-aprendizaje no llevan más q todo cuanto antes camine la corteza, salvo, claro, a Georges Bataille y su ya clásica grafía en forma de duelo: Historia del Ojo, el gran libro de la primera década del siglo XX.
Por cierto, Las lágrimas de Eros es un excelente libro de Bataille:
" La violencia nos abruma extrañamente en ambos casos, ya que lo que ocurre es extraño al orden establecido, al cual se opone esta violencia. Hay en la muerte una indecencia, distinta, sin duda alguna, de aquello que la actividad sexual tiene de incongruente. La muerte se asocia a las lágrimas, del mismo modo que en ocasiones el deseo sexual se asocia a la risa; pero la risa no es, en la medida en que parece serlo, lo opuesto a las lágrimas: tanto el objeto de la risa como el de las lágrimas se relacionan siempre con un tipo de violencia que interrumpe el curso regular, el curso habitual de las cosas. Evidentemente el torbellino sexual no nos hace llorar, pero siempre nos turba, en ocasiones nos trastorna y, una de dos: o nos hace reír o nos envuelve en la violencia del abrazo... es debido a que somos humanos y a que vivimos en la sombría perspectiva de la muerte el que conozcamos la violencia exasperada, la violencia desesperada del erotismo. "

jueves, 15 de mayo de 2008

Volver a Neruda

"¿Hay algo más triste en el mundo/
que un tren inmóvil en la lluvia?".
Pablo Neruda, poema III del Libro de las preguntas (1974)

Una de F. Kafka

«Ay», dijo el ratón, «el mundo se está haciendo más pequeño cada día. Al principio era tan grande que yo tenía miedo, corría y corría, y me alegraba cuando al fin veía paredes a lo lejos, a diestra y siniestra, pero estas largas paredes se han achicado tanto que ya estoy en la última habitación, y ahí en la esquina está la trampa en la cual debo caer».
.
.
«Sólo tienes que cambiar de dirección», dijo el gato, y se lo comió.

domingo, 11 de mayo de 2008

Rene Magritte

L'art de vivre

Separando la luz, al final recordé...

Hasta aquí llegué en agrario sol con la tierra al hombro, descubrí la mañana y pensé que era un dios separando la luz. Y al final recordé que uno siempre se va. (...) Este agrario asombro, este antiguo barro, es el sol, es azul, es el árbol frutal. Es olorde parral y uno siempre se va.

viernes, 2 de mayo de 2008

Hoy sé (y después del 30/4 Dixoneano) que Rastaman Vibration es el mejor disco de Bob, o hay dudas?

Play I some music, this a reggae music
Roots rock reggae, this a reggae music
Hey mister music, sure sounds good to me
I cant refuse it, what to be got to be
Feel like dancing, dance cause we are free
Feel like dancing, come dance with me
Roots rock reggae, this a reggae music
Play I some music, this a reggae music
Play I on the r&b, want all my people to see
We bubbling on the top 100, just like a mighty dread
Roots rock reggae, this a reggae music
Play I some music, this a reggae music

miércoles, 30 de abril de 2008

Claro que sí

Ella está en el horizonte -dice Fernando Birri-.
Me acerco dos pasos, ella se aleja dos pasos.
Camino diez pasos y el horizonte se corre diez pasos más allá.
Por mucho que yo camine, nunca la alcanzaré.
¿Para que sirve la utopía?
Para eso sirve: para caminar.

martes, 5 de febrero de 2008

Utopos

Marzo deL 82

Perfectos Cromosomas

Y aunque me cueste morir
y aunque me cueste dar,
darme cuenta que otro sentido
hay que tomar
Somos enigmas para descifrar,
perfectos cromosomas para alterar
Y aunque te cueste decir todo lo que pensás,
mirando el mapa en tu rostro
se que atravesás, el mas gigante océano, y vas,
viajas profundo y lejos... y me llevás.
Y aunque este viaje de dos
pasajeros va tomando rumbo incierto,
con cierta complicidad
Torcer las vias y descarrilar,
crear un reino antiguo, pero hoy acá...

miércoles, 30 de enero de 2008

Aquella

Por qué se ha quedado todo quieto. Creo que ya no hay viento. Y las sombras, que frecuentemente ruedan sobre la plaza como si estuvieran montadas sobre pequeñas ruedas, se han quedado bien fijas. Quieto... Quieto... No se ve la línea delgada, negra, que otrora las separaba del suelo.

Viday, tal vez no comprendas nunca

Del cerro vengo bajando
Camino y piedra
Traigo enredada en el alma, viday
Una tristeza.
Me acusas de no quererte
No digas eso
Tal vez no comprendas nunca, viday
Porque me alejo.
Es mi destino
Piedra y camino
De un sueño lejano y bello, viday
Soy peregrino.
Por más que la dicha busco,
Vivo penando
Y cuando debo quedarme, viday
Me voy andando.
A veces soy como el río
Llego cantando
Y sin que nadie lo sepa, viday
Me voy llorando.

sábado, 22 de septiembre de 2007

Les presento a mi abuelo bastardo

Yo tenía un botón sin ojal, un gusano de seda, medio par de zapatos de clown y un alma en almoneda, una hispano olivetti con caries, un tren con retraso, un carné del Atleti, una cara de culo de vaso, un colegio de pago, un compás, una mesa camilla, una nuez, o bocado de Adán, menos una costilla, una bici diabética, un cúmulo, un cirro, una strato, un camello del rey Baltasar, una gata sin gato, mi Annie Hall, mi Gioconda, mi Wendy, las damas primero, mi Cantinflas, mi Bola de Nieve, mis tres Mosqueteros, mi Tintín, mi yo-yo, mi azulete, mi siete de copas, el zaguán donde te desnudé sin quitarte la ropa. Mi escondite, mi clave de sol, mi reloj de pulsera, una lámpara de Alí Babá dentro de una chistera, no sabía que la primavera duraba un segundo, yo quería escribir la canción más hermosa del mundo. Les presento a mi abuelo bastardo, a mi esposa soltera, al padrino que me apadrinó en la legión extranjera, a mi hermano gemelo, patrón de la merca ambulante, a Simbad el marino que tuvo un sobrino cantante, al putón de mi prima Carlota y su perro salchicha, a mi chupa de cota de mallas contra la desdicha, mariposas que cazan en sueños los niños con granos cuando sueñan que abrazan a Venus de Milo sin manos. Me libré de los tontos por ciento, del cuento del bisnes, dando clases en una academia de cantos de cisne, con Simón de Cirene hice un tour por el monte Calvario, ¿qué harías tú si Adelita se fuera con un comisario? Frente al cabo de poca esperanza arrié mi bandera, si me pierdo de vista esperadme en la lista de espera, heredé una botella de ron de un clochard moribundo, olvidé la lección a la vuelta de un coma profundo. Nunca pude cantar de un tirón la canción de las babas del mar, del relámpago en vena, de las lágrimas para llorar cuando valga la pena, de la página encinta en el vientre de un bloc trotamundos, de la gota de tinta en el himno de los iracundos.
Yo quería escribir la canción más hermosa del mundo.

sábado, 8 de septiembre de 2007

No más de Tí

Amor como estas hoy
yo solo
hablaba para oir tu voz
yo se que falle otra vez
es tu trabajo y tengo
que entender
no quiero saber si al final
me cambiaste
no quiero saber si es que
a el lo besaste
no me lastimes mas
y dejame
las cosas que no me dijiste
por eso me voy
las cosas que nunca dijiste
por eso me voy
amor como estas hoy
yo solo
quiero que sepas
que me voy ya empaque mis
maletas y unas fotos de tu y yo
no quiero saber si al final
me cambiaste
no quiero saber si es que
a el lo besaste
no me lastimes mas
y dejame
las cosas que no me dijiste
por eso me voy
las cosas que nunca dijiste
por eso me voy..

jueves, 6 de septiembre de 2007

Brenda..

Mientras dormías, esperando el día, caí encandilado es como un milagro viendo tus alas -te quedan tan bien. Algunas veces he sido cobarde y tan cruel -te debo tanto, vos y todos mis cambios Quiero acostarme
cerrar los ojos y olvidar. Soñaba que me despertaba a tu lado, los perros corrían por todos lados no se por qué todo se vio tan real hasta sentía el olor natural de tu piel. Y en la mañana apenas un rayo de sol cogimos un rato y en tus encantos pude acabarte, cerrar los ojos y olvidar... y soñar

lunes, 27 de agosto de 2007

EL EJERCICIO DE SU PROFESION

Debido a que hay tres clases de mundos, a saber: el Elemental, el Celeste y el Intelectual, y cada inferior es gobernado por su superior y recibe sus influencias, de modo que el Arquetipo mismo y el Creador sobe-rano nos comunica las virtudes de su omnipotencia a través de los Angeles, los Cielos, las Estrellas, los Elementos, los Animales, las Plantas, los Meta-les y las Piedras, habiendo hecho y creado todas las cosas para nuestro uso, he aquí por qué no es sin razón que los Magos creen que podemos penetrar naturalmente por los mismos grados y por cada uno de estos mundos, hasta el mismo mundo arquetípico, fabricador de todas las cosas, que es la causa primera de la que dependen y proceden todas las cosas, y disfrutar no solamente de estas virtudes que las cosas más nobles poseen, sino también procurarnos otras nuevas; y eso es lo que hace que se encarguen de descubrir las virtudes del mundo elemental por medio de la Medicina y de la Filosofía natural, sirviéndose de diferentes mezclas de cosas natura-les, captando al punto las virtudes celestes mediante los rayos y las influencias del mundo celeste, siguiendo las reglas y la disciplina de los Astrólogos y Matemáticos. En fin, fortalecen y confirman todas estas cosas a través de algunas ceremonias santas de las Religiones y a través de lás potencias de las diversas inteligencias.

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But wherefore do not you a mightier way Make war upon this bloody tyrant Time? And fortify yourself in your decay With means more blessed than my barren rhyme?
Now stand you on the top of happy hours, And many maiden gardens yet unset, With virtuous wish would bear your living flowers, Much liker than your painted counterfeit:
So should the lines of life that life repair Which this time's pencil or my pupil pen, Neither in inward worth nor outward fair Can make you live yourself in eyes de men:
To give away yourself, keeps yourself still, And you must live drawn by your own sweet skill.

martes, 21 de agosto de 2007

Brumas

Ronda de ensueños que enterró el pasado en el brumoso ocaso de los años... Mi juventud quedó envuelta en el ayer, en esa niebla que la vida descolgó...T odo ha quedado en el recuerdo mío tras una espesa y cruel cortina gris... Intensa inquietud... champán y amor... Esa fue mi juventud... Brumas en mi corazón... Brumas en mi padecer... Qué solo y viejo estoy sin nadie a quién decir: brindemos bella amiga por los dos... Brumas en mi corazón. Viejas andanzas de ayer. Hoy quién sabe en qué rincón del mundo esténaquellas que yo amé. Loco cansancio de aventuras viejas y de galantes lances amatorios... Retratos nada más de todas las que amé y apasionados ofertorios de mujer... Cuántos recuerdos danzan en mi mente... Cuántas promesas falsas yo juré... Mas hoy, cerrazón, frío y dolor... Esa es mi senitud...

miércoles, 1 de agosto de 2007

Goethe

" Wilhem, ¿qué sería sin amor el mundo para nuestro corazón? Una linterna mágica sin luz. Apenas pones la lamparilla aparecen sobre tu blanca pared imágenes de todos los colores. Y aun cuando no fueran más que eso, fantasmas pasajeros, constituyen nuestra felicidad si los contemplamos como niños pequeños y nos extasiamos ante esas maravillosas apariciones. Hoy no he podido ver a Lotte, me retuvo una visita ineludible. ¿Qué hacer?. Le envié mi criado solamente por tener a mi alrededor alguien que hoy hubiera estado cerca de ella. Con que impaciencia le estuve esperando, con que alegría volví a verlo. Si no me hubiera dado vergüenza me habría gustado tomar su cabeza y la habría besado. Cuentan de la piedra de Bolonia que si se la pone al sol absorbe rayos y resplandece algún tiempo durante la noche. Lo mismo me sucedió a mí con el criado. La sensación de los ojos de ella se habían posado en su rostro, en sus mejillas, en sus botones y en el cuello de su casaca ¡hacíamelo tan sagrado, tan valioso!. En aquel instante no hubiera cambiado mi criado por mil táleros. ¡Me sentía tan a gusto en su presencia...! Dios te libre de reírte. Wilhem , ¿será la felicidad producto de la fantasía?. (...) Muchas veces se ha dicho que la vida humana no es más que un sueño, y no puedo desechar de mí esta idea. Cuando considero los estrechos límites en que están encerradas las facultades intelectuales del hombre; cuando veo que la meta de nuestros esfuerzos estriba en satisfacer nuestras necesidades, que éstas sólo tienden a prolongar una existencia efímera y que toda la tranquilidad sobre ciertos puntos de nuestras investigaciones no es otra cosa que una resignación meditabunda, ya que nos entretenemos en bosquejar deslumbradoras perspectivas y figuras abigarradas en los muros que nos aprisionan... Todo esto, Guillermo, me hace enmudecer. Me reconcentro en mí mismo y hallo un mundo dentro de mí; pero un mundo más poblado de presentimientos y de deseos sin formular, que de realidades y de fuerzas vivas. Y entonces mis sentidos se nublan y sigo por el mundo con mi sonrisa de ensueño. "

Las desventuras del joven Werther

" Dos almas ¡ay de mí!, imperan en mi pecho y cada una de la otra anhela desprenderse. Una, con apasionado amor que nunca se fatiga, como con garras de acero a lo terreno se aferra; la otra a trascender las nieblas terrestres aspira, buscando reinos afines y de más alta estirpe. (...) Devuélveme el impulso sin mesura, la dicha dolorosa en lo profundo, la fuerza de odio y el poder de amor, ¡Devuélveme otra vez mi juventud. "

sábado, 23 de junio de 2007

El Universal

Ayer te vi, no podía creer
lo que pasaba por dentro de mí
Te miraba y no te pude decir nada,
yo no sabía como era estar así.
Iluminando nuestro propio cielo
vos apareciste en mi vida,
estaba todo tan mal,
pero volvió la alegría
a través del universo voy a gritar que te quiero
Yo quiero estar con vos,
puedo sentir que vuelo,
yo quiero estar con vos,
puedo llegar al cielo.
En la mañana cuando me despierto
me gusta que tú estés a mi lado,
las sábanas testigo de tu cuerpo desnudo
recién después de habernos amado.
Iluminando nuestro propio cielo...
Al cine claro que quisiera ir al cine con vos claro que quisiera decir tu nombre cien veces pero no es necesario nombrar al amor, si pudiera volver a creerte si pudiera pensar en un desayuno juntos con tazas de cerámica con una casita grabada una casita con tejas rojas una tranca adelante que sólo abriríamos de vez en cuando a los amigos y con árboles frutales florecidos y con florcitas en el jardín de entrada ¿sabés? tomaríamos allí en esas tazas con casitas como nuestra casita el café con leche todas las mañanas y después vos me traerías un jugo de frutas y una flor y yo te daría un beso y te abrazaría fuerte y te transmitiría mi fuego todo mi fuego que también es tu fuego y nos abrasaríamos hasta consumirnos en esta pasión de la vida compartida por qué volviste con alguien por qué siempre anduviste a la caza de otros a la búsqueda de un hogar y dejamos escapar nuestra oportunidad la oportunidad de llegar hasta el fondo de todo más todavía de lo que habíamos llegado podíamos haber inventado un canto para aparearnos una llamada de amor y nos cuidaríamos mutuamente y después cuando todos estos años que pasamos separados los hubiéramos pasado juntos tal vez fuéramos distintos y encontraríamos la culminación de la pasión qué poco me parece un cine para ver otra película no la nuestra esta que yo quisiera saber qué fue de tus pensamientos en todos estos días en todos estos meses en todos estos años no quiero ser celosa pero hubiese querido acapararte para mí con todos los días de lluvia y de sol en todas las plazas los cafés en una casa nuestra en tantos veranos e inviernos para que me dieras frío o calor dónde estuviste todos estos años que no estuviste conmigo dónde estuviste cuando me enamoré cuando huías de mi recuerdo cuando me dejaste el campo libre para enredarme en su voz y seducirme en sus ojos verdes con quiénes y dónde por qué no me buscaste.

Las tradiciones mágicas del invierno

La cristianización nunca fue completa en Alemania y durante siglos pervivieron multitud de creencias y ritos paganos. Las tradiciones de la sabiduría popular fueron conservadas por mujeres que vivían al margen de la sociedad medieval y que actuaban ejercían como sanadoras, adivinas o incluso parteras. Conforme el poder de la Iglesia y el Papado fue aumentando a lo largo de la Baja Edad Media disminuyó la toleracia respecto a aquellas personas situadas fuera del orden establecido, como los herejes (cátaros, husitas) o las brujas, que sufrieron violentas persecuciones. Uno de los grandes hitos en esta ofensiva contra las prácticas de las brujas lo constituyó la publicación en 1487 por los dominicos Heinrich Kramer y Jacob Sprenger del manual Malleus Maleficarum, que constituía un compendio de los procedimientos a seguir en los juicios de brujas. La Reforma protestante, lejos de acabar con la persecución de las brujas, la hizo aún más cruenta: Se estima que el número de brujas quemadas por las autoridades de la Alemania protestante fue superior al de las víctimas de los Autos de Fe inquisitoriales en toda Europa. Lutero, Calvino y Zuinglio fueron grandes partidarios de la persecución brujeril. Las brujas alemanas celebraban su aquelarre anual la noche de Santa Walpurgis (30 de Abril) en las laderas del monte Harz (que hoy en día separa los Länder de la Baja Sajona y Sajonia-Anhalt. Sus rituales fueron descritos magistralmente por Goethe en su obra cumbre, Fausto, en uno de cuyos capítulos hace viajar a éste con Mefistófeles (uno de los pseudónimos del diablo) al monte Brockensberg, en el Harz. Se trata de una fiesta que hunde sus raíces en el antiguo foklore pagano. Originalmente se trataba de una celebración dedicada a la diosa de la fertilidad Walburga y se celebraba, al igual que el Beltaine céltico, la primera luna nueva posterior al equinocio de la primavera. Con la introducción del calendario gregoriano, la fecha de esta festividad se fijó de una manera definitiva el 30 de Abril. Con la intención de privar a esta fecha de toda reminiscencia pagana, la Iglesia la consagró a Santa Walpurgis, abadesa del monasterio de Heidenheim (Franconia), que fue canonizada según el 1 de Mayo del año 870. Hoy en día se la considera protectora frente al mal de ojo y otras maldiciones de las brujas.

martes, 19 de junio de 2007

Y en la calle el viento le pegó y fue el pretexto ideal para disimular esa tempestad de sus ojos estallando // De cosas estancadas que quedaron

Una luna plateada en el cielo brilló
sobre el monte de una cabra
la cabrita de un salto a la luna trepó
antes que el sol se asomara.
"¿Qué es lo que pasa con tu soledad?"
dijo la cabra al instante"
siempre cambiante pero siempre igual
solita, hermosa y distante."
"¡Déjame ver porque tu eres mujer!"
pidió a la luna la cabra
"pronto que si sale el sol y nos ve
los cuernos el me quemará."
Y salió el sol ¡ay! sin querer
que descansado ya estaba y allí la cabra se hizo miel
para tu luna plateada.

Y la cabeza otra vez...

¿Donde están tus sueños vivos, donde esta tu vida? toda esta gran mentira nos pone al revés. ¿Cuando llegara el momento? hay tantos zarpados... toda esta gran mentira nos pone al revés. No llegarás a la cima no alcanzarás la gloria. toda esta gran mentira nos pone al revés Siento, luego existo. y la cabeza, otra vez, como siempre, no quiere volver.

jueves, 14 de junio de 2007

La mujercita

Es toda una mujercita; aunque muy delgada, suele además usar un corsé ajustado; la veo siempre con el mismo vestido gris amarillento, algo así como el color de la madera, adornado discretamente con borlas en forma de botón, de igual color; siempre sale sin sombrero, el rubio cabello opaco y lacio es ordenado, pero también muy suelto. Aunque está encorsetada se mueve con agilidad, y a veces exagera esa facilidad de movimiento; le gusta llevarse las manos a la cintura y girar el torso hacia uno u otro lado, con asombrosa rapidez. Apenas puedo dar una ligera idea de la impresión que me causa su mano, si digo que jamás he visto una cuyos dedos estén tan agudamente diferenciados entre sí como la suya; y sin embargo no presenta ninguna peculiaridad anatómica, es completamente normal.
Ahora bien, esta mujercita está muy descontenta conmigo, siempre tiene algo que objetarme, siempre cometo toda clase de injusticias con ella, cada paso mío la irrita; si la vida pudiera cortarse en trozos infinitesimales y cada pedacito pudiera ser juzgado, estoy seguro de que cada partícula de mi vida sería para ella motivo de disgusto. A menudo he pensado en eso: ¿por qué la irrito tanto? Podría ser que todo en mí ofendiera su sentido de la belleza, su idea de la justicia, sus costumbres, sus tradiciones, sus esperanzas; hay naturalezas humanas muy incompatibles, pero ¿por qué se preocupa tanto por eso? No hay en verdad ninguna relación entre nosotros que la obligue a soportarme. Debería decidirse a considerarme un perfecto desconocido, lo que en realidad soy, teniendo en cuenta que semejante decisión no me molestaría, más bien se la agradecería mucho, sólo debería decidirse a olvidar mi existencia, una existencia que nunca quise obligarla a soportar, y jamás querré; y evidentemente, todos sus tormentos terminarían. Hago total abstracción de mis sentimientos y no tengo en cuenta que su actitud también es para mí, naturalmente, muy dolorosa, y no lo tengo en cuenta porque reconozco perfectamente que mis molestias no son nada al lado de sus sufrimientos. De todos modos, siempre he sabido que esos sufrimientos no son causados por el afecto; no le interesa en absoluto mejorarme, y además todo lo que en mí le desagrada es justamente lo que menos puede impedirme mejorar. Pero tampoco le importa que yo progrese, solamente le importan sus intereses personales, que consisten en vengarse de los sufrimientos que le provoco, e impedir los sufrimientos con que pueda volver a amenazarla. Ya una vez intenté indicarle la mejor manera de poner fin a este resentimiento perpetuo, pero sólo logré suscitar en ella tal arrebato de furor, que nunca más repetiré esa tentativa.
Además, esto representa para mí, si así puedo decirlo, cierta responsabilidad, porque por menos intimidad que haya entre la mujercita y yo, y por más evidente que sea que la única relación existente es la irritación que le produzco, o más bien la irritación que ella permite que yo le produzca, no por eso puedo sentirme indiferente ante los visibles perjuicios físicos que le produce. De vez en cuando, y estos últimos tiempos más a menudo, me llegan informes de que esa mañana amaneció pálida, insomne, con dolor de cabeza y casi incapacitada para el trabajo; esto hace que sus familiares se pregunten perplejos cuál será el origen de esos estados, y hasta ahora no lo han descubierto. Sólo yo lo sé, es la antigua y siempre renovada irritación. Claro que no comparto totalmente las preocupaciones de sus familiares; ella es fuerte y resistente; quien puede enojarse hasta ese punto, puede con seguridad también pasar por alto las consecuencias del enojo; hasta tengo la sospecha de que ella -por lo menos a veces- simula sufrimientos para dirigir hacia mí las sospechas de la gente. Es demasiado orgullosa para decir abiertamente cómo sufre por culpa de mi simple existencia; recurrir a los demás contra mí le parecería rebajarse a sí misma; sólo la repugnancia, una incesante repugnancia que no deja de impelerla, consigue que se ocupe de mí; discutir abiertamente algo tan impuro le parecería demasiada vergüenza. Pero también es demasiado para ella callar constantemente algo que la oprime sin cesar. Por eso prefiere, con astucia femenina, un término medio: callar, y sólo mediante las apariencias exteriores de un sufrimiento oculto, llamar la atención pública sobre el asunto. Tal vez espere, posiblemente, que en cuanto la atención pública fije en mí todas sus miradas, se concrete un rencor general y público, y con todos sus vastos poderes éste consiga condenarme definitivamente, con mucho más vigor y rapidez que sus relativamente débiles rencores privados, entonces se retiraría de la escena, respiraría con alivio y me volvería la espalda. Ahora bien, si estas son realmente sus esperanzas, se engaña. La opinión pública no la sustituirá en su papel; la opinión pública nunca encontraría en mí tantos motivos de reproche, aunque me estudiara a través de su lupa de mayor aumento. No soy un hombre tan inútil como ella cree; no quiero exagerar mis méritos, y mucho menos cuando se trata de este asunto; pero si no llamo la atención por mis condiciones extraordinarias, tampoco la llamo por mi falta de condiciones; sólo para ella, para sus ojos llameantes y casi lívidos de ira, soy así; no podrá convencer a nadie más. Por lo tanto, ¿puedo sentirme por completo tranquilo en lo que a esto respecta? No, tampoco; porque cuando sea realmente de conocimiento público que mi comportamiento está provocando positivamente su enfermedad, y algún observador, por ejemplo mis más activos informadores, estén a punto de advertirlo, o por lo menos adopten la actitud de advertirlo, y la gente venga a preguntarme por qué hago sufrir a esta pobre mujercita con mis acciones incorregibles, o si tengo la intención de llevarla a la tumba, y cuándo llegará el momento de mostrarme más sensato y de demostrar suficiente compasión para poner fin a todo eso; cuando la gente me haga esta pregunta, me costará bastante responder. ¿Confesaré francamente que no creo en sus síntomas de enfermedad, lo que producirá la desagradable impresión de que para librarme de mi culpa culpo a otro, y justamente de una manera tan poco galante? ¿Y cómo podría decir abiertamente que yo, aun cuando creyera que ella está realmente enferma, no siento un poco de compasión, que la mujer en cuestión es para mí una perfecta desconocida, y que la relación que existe entre nosotros es pura invención de su parte y totalmente inexistente? No digo que no me creerían; más bien ni una cosa ni la otra; no se tomarían el trabajo de dudar; simplemente, se tomaría nota de la respuesta relativa a una mujer débil y enferma, y esto no me haría mucho honor. Tanto con ésta como con cualquier otra respuesta, chocaría inevitablemente con la incapacidad de la gente de impedir, en un caso como éste, la sospecha de una relación amorosa, aunque es más evidente que la luz del día que semejante relación no existe, y que si existiera, se originaría más bien en mí y no en ella, ya que realmente yo sería muy capaz de admirar en esta mujercita la potente rapidez de sus juicios y la infatigabilidad de sus conclusiones, cuando esas mismas cualidades no estuvieran al servicio constante de mi tormento. Pero en todo caso, ella no muestra el menor deseo de llegar a una relación amistosa; en eso es honrada y veraz; en eso reside mi última esperanza; sería imposible que la conveniencia de su plan de campaña la llevara a hacerme creer en una relación de ese tipo, olvidándose de sí misma hasta el punto de cometer una acción semejante. Pero la opinión pública, absolutamente incapaz de sutilezas, seguirá siempre pensando lo mismo en este sentido, y siempre se decidirá en mi contra
Por lo tanto, lo único que me resta es cambiar a tiempo, antes que intervengan los demás, lo suficiente no para anular el rencor de la mujercita, que es inconcebible, sino por lo menos para dulcificarlo. Y en efecto, muchas veces me he preguntado si me agrada tanto mi estado actual que ya no quiero modificarlo, y si no sería posible provocar en mí algunos cambios, no porque me parecieran necesarios, sino simplemente para calmar a la mujercita. Y he tratado honradamente de hacerlo, no sin fatigas ni problemas; hasta me hacía bien, casi me divertía; logré ciertas modificaciones visibles desde muy lejos, no necesitaba llamar la atención de la mujercita sobre ellas, ya que se da cuenta de esas cosas antes que yo, puede percibir por la expresión de mi cara las intenciones de mi mente; pero no logré ningún éxito. ¿Cómo hubiera podido lograrlo? Su disconformidad conmigo es, como bien lo comprendo ahora, fundamental; nada puede hacerla desaparecer, ni siquiera mi propia desaparición; su furor ante la noticia de mi suicidio sería posiblemente inmenso.
Ahora bien, no puedo imaginarme que ella, una mujer tan aguda, no comprenda todo esto tan bien como yo, no comprenda tanto la inutilidad de sus esfuerzos como mi propia inocencia, mi incapacidad (a pesar de la mejor voluntad del mundo) de conformarme a sus requisitos. Seguramente lo comprende, pero como es de naturaleza combativa, lo olvida en el apasionamiento del combate, y mi desdichada manera de ser, que no puedo imaginar diferente porque me pertenece de nacimiento, consiste justamente en susurrar suaves consejos a quien está enfurecido. De este modo, naturalmente, no llegaremos jamás a entendernos. Día tras día saldré de la casa con mi habitual alegría matutina, para encontrarme con ese rostro amargado, con la curva desdeñosa de esos labios, la mirada investigadora (y ya antes de investigar, segura de lo que encontrará) que me explora y a la que nada escapa, sea cual sea su brevedad, la sonrisa sarcástica que abre surcos en sus mejillas adolescentes, la mirada lastimera elevada hacia el cielo, las manos que se plantan en las caderas, para reunir más aplomo, y luego, el temblor y la palidez de la ira al estallar.
No hace mucho -y por primera vez, como advertí asombrado entonces- mencioné algo de este asunto a un buen amigo mío, sólo de pasada, sin darle importancia; con sólo dos palabras le hice un rápido resumen de la situación; tan poca cosa me parece cuando la contemplo desde afuera, que hasta llegué a reducir un poco sus proporciones. Inesperadamente, mi amigo no se desinteresó de la cuestión, sino que por cuenta propia le dio más importancia que yo, no quería cambiar de tema, e insistía en discutirlo. Más inesperado aún fue que él, a pesar de todo, subestimara el problema en uno de sus aspectos más importantes, porque me aconsejó seriamente que me alejara por un tiempo, que viajara. Ningún consejo podría ser más incomprensible; la situación es bastante clara, cualquiera que la estudie de cerca puede llegar a comprenderla perfectamente, pero no es sin embargo tan simple que una simple partida la solucione del todo, o por lo menos en una parte. Nada de eso, tengo que cuidarme mucho de no alejarme; porque si me decido a seguir algún plan, éste debe consistir esencialmente en mantener el asunto dentro de los reducidos límites que hasta ahora ha tenido, no dejar penetrar en él al mundo exterior, o sea quedarme tranquilo donde estoy, y no permitir que el asunto ocasione ningún cambio considerable e importante, lo que significa no hablar con nadie de la cuestión; pero todo esto no porque se trate de un peligroso misterio, sino porque es una cuestión desdeñable, puramente personal, y como tal indigna de tanta atención; y porque no debe dejar de serlo. Por eso las observaciones de mi amigo no fueron totalmente inútiles; no me revelaron nada nuevo, pero fortificaron mi primitiva resolución.
En efecto, si se lo considera atentamente, las modificaciones que con el correr del tiempo parece haber sufrido este asunto, no son modificaciones del tema en sí, sino tan sólo un desarrollo de mi actitud ante él, una indicación de que esta actitud se ha vuelto por una parte más tranquila, más viril, más cerca del fondo de la cuestión, y por otra parte, bajo la incesante influencia de estos continuos sobresaltos, por insignificantes que parezcan, ha provocado cierta alteración de mis nervios.
Este asunto me preocupa menos que antes, porque comienzo a creer que comprendo que por más cerca que hayamos creído encontrarnos de una crisis decisiva, es muy poco probable que ésta ocurra; se está predispuesto a calcular con demasiado apresuramiento, en especial cuando se es joven, la rapidez con que se producen las crisis decisivas; cada vez que mi pequeño juez femenino, debilitado por culpa de mi mera presencia, se dejaba caer de costado en una silla sosteniéndose con una mano sobre el respaldo, y aflojándose los lazos del corpiño con la otra, mientras lágrimas de furor y desesperación corrían por sus mejillas, yo creía que el instante de la crisis había llegado, y que de un momento a otro me vería obligado a dar explicaciones. Pero nada de momento decisivo, nada de explicaciones, las mujeres se desvanecen con facilidad, la gente ni tiene tiempo de ocuparse de sus manías. ¿Y qué sucedió realmente durante todos estos años? Muy simple: estas situaciones se repitieron, a veces más violentamente, a veces menos, y que en consecuencia su suma total ha aumentado. Y la gente acecha en torno, deseosa de intervenir, si pudieran descubrir una oportunidad que se lo permitiera; pero no encuentran ninguna, hasta ahora se han visto obligados a reducirse a lo que podían olfatear en el ambiente, y bastante había como para mantenerlos ampliamente ocupados, pero allí terminaba todo. Pero siempre ha sido fundamentalmente así, siempre existieron esos inútiles espectadores y esos olfateadores, que excusaban su presencia con pretextos ingeniosos, con preferencia de parentesco, siempre espiando, siempre olfateando toda clase de pistas, pero la consecuencia de todo esto es simplemente que allí están todavía. La única diferencia consiste en que poco a poco he llegado a conocerlos, y a distinguir sus caras; en otros tiempos, yo creía que acudían paulatinamente de todas partes, que las repercusiones del asunto aumentaban y provocarían por sí solas la crisis definitiva; hoy creo saber que todos ésos estaban aquí desde mucho antes, y que la crisis definitiva poco o nada tiene que ver con ellos. Y esa crisis ¿por qué la dignifico con un nombre tan pomposo? Suponiendo que algún día -que no será seguro mañana ni pasado mañana ni probablemente nunca- ocurriera que la opinión pública se interesara en este asunto, lo que insisto en repetir, no le compete, no saldré seguramente indemne de dicho proceso, pero también es indudable que tendrán en consideración el hecho de que la opinión pública no le desconoce totalmente, y que hasta ahora siempre he vivido a la plena luz, confiado y digno de confianza, y que esta insignificante y desdichada mujercita, recién llegada a mi vida, a quien, hago notar de paso, otro hombre habría considerado hace mucho como insignificante y, sin llamar en lo más mínimo la atención de la opinión pública, la habría aplastado bajo sus pies; esta mujer, en el peor de los casos, sólo podría agregar un odioso adorno al diploma que desde hace tiempo me certifica ante la opinión pública como miembro respetable de la sociedad. Así están actualmente las cosas, de modo que no tengo muchos motivos de preocupación.
El hecho de que con los años yo haya llegado a sentirme un poco inquieto no tiene nada que ver en realidad con el significado esencial del asunto; es simple: es insoportable ser el constante motivo de ira de otra persona, aun cuando se sabe perfectamente que esa ira es infundada; uno se siente inquieto, se empieza, de una manera puramente física, a eludir las crisis decisivas, aun cuando honradamente no crea demasiado en su posibilidad. Además, esto representa en cierta forma un síntoma de envejecimiento; la juventud lo mejora todo; las características desagradables se pierden en la fuente de vigor inagotable de la juventud; si una persona tiene mirada astuta cuando es joven no se considera un defecto, ni siquiera se advierte, ni siquiera él mismo lo advierte; pero lo que perdura en la vejez son restos, todo es necesario, nada se renueva, todo está expuesto a examen, y la mirada astuta de un hombre que envejece es francamente una mirada astuta, y no es difícil reconocerla. Sólo que tampoco en este caso constituye un empeoramiento real de su condición.
Por lo tanto, de cualquier ángulo que se lo considere resulta evidente, y a esa evidencia me atengo, que si consigo mantener este pequeño asunto bajo control, aun sin esforzarme, todavía podré seguir viviendo durante mucho tiempo la vida que hasta ahora he vivido, imperturbado por el mundo, a pesar de todos los arrebatos de esta mujer.